1-Un hombre no
podía ir al baño. Estaba preocupado y fue al médico
y le dijo:
"doctor, no puedo hacer mis deposiciones y estoy muy preocupado".
"Mire", le
dijo el médico, "tómese estas pastillas que
con esto va a poder". El hombre
tomó las pastillas pero no pasó nada, y regresó
nuevamente para contarle que el
problema seguía. El médico dijo: "mire amigo,
tómese este purgante de caballo,
que no falla". Y el hombre se fue, pero no pasó
nada. Regresó angustiado y le
dijo lo que pasaba. El médico dijo: "a ver, sáquese
la ropa", y se sorprendió
al ver que tenía un miembro viril descomunal. Le preguntó
al hombre: "cuando se
sienta en el baño, ¿usted pone su pene adentro
del inodoro o afuera?" El hombre
le contestó: "adentro", y el médico
le respondió: "ahí está, su culo tiene
miedo, es por eso que no puede defecar".
2-Una señora va al médico
y le dice que tiene un problema en el culo. El
médico dice: "siéntese ahí y dígame
dónde le duele". Le toca todo y en eso
suena el teléfono del médico. Este habla y dice:
"¡ah, sí! Pepe, ¿cómo estás?
Voy a tu casa esta tarde. ¿No? ¿Así no?
Por la rotonda, ¿no?". El médico mueve
el dedo haciendo círculos y cuelga el teléfono.
Luego le dice a la señora: ¿por
dónde íbamos?" Y la señora le contesta:
"¡¡¡POR LA ROTONDA , POR LA ROTONDA!!!"
3-Una pareja que tiene un hijo muy violento
decide llevarlo al psicólogo para
ver si puede controlarlo. El padre dice: "doctor, mi hijo
es muy violento.
Rompe todo en casa..." Y el doctor responde: "no se
preocupe, yo lo resuelvo.
Ven hijito, entra". Pasan unos minutos y se escuchan ruidos
de vidrios rotos y
golpes. Los gritos del doctor alarman a los padres, y en eso
el doctor sale con
la ropa rasgada, todo rasguñado, y dice:
- Yo tengo la solución. Múdense de casa, pero
no le den la dirección a
este hijo de puta.
4-Un tartamudo va a ver a un médico
para librarse de su enfermedad:
- Ho-o-ol-a do-c-torr.
- Sí, señor, tome asiento, cuénteme, ¿en
qué puedo ayudarlo?
- Qui-e-e-rro dd-ee-j-j-ar de s-er ta-ta-ta...
- Sí señor, ya lo entiendo. Por favor, cuénteme
cómo es un día
rutinario de su vida.
- Bu-eno, la ver-da-d que me le-van-to a la ma-ñana y
ha-go el a-mor c-
on mi mu-jer, al me-diod-ía con mi sec-ret-aria, a la
tar-de c-con mi am-ante,
y a la no-ch-e de nue-vo con mmi mmujjjer.
- Bueno señor, desvístase que lo voy a revisar...
Al rato:
- ¡Pero señor! ¡Usted tiene tres huevos!
¡Aquí está su problema! Le voy
a tener que operar y extraer el que está de más,
con lo que su problema quedará
solucionado definitivamente. Varios días después
el tipo vuelve al consultorio:
- ¡Hola doctor! Mire: ¡estoy curado! Mire qué
bien qué hablo, qué
fluido! Pero no sabe cómo disminuyó mi vida sexual...
¡Así que quisiera que me
devuelva mi huevo!
- E-e-eso nno sser-á po-po-sibb-le.