18-Entra un abogado
a un cajero automático de esos que tienen un sofisticado
sistema de alarmas. De pronto empieza el sistema a sonar una
estruendosa
alarma acompañada de luces y una voz digital que grita
a todo pulmón:
- Ladrón-Ladrón-Ladrón...
El abogado retira la tarjeta de la ranura del cajero, la examina
y dice:
- Mierda, me equivoqué... ¡introduje mi tarjeta
profesional!
19-Un bandolero mexicano se había especializado
en cruzar el Río Grande de vez
en cuando y robar bancos en Texas. Finalmente, se ofreció
un premio por su
captura, y un Texas Ranger emprendedor decidió rastrearlo.
Después de una
búsqueda larga, rastreó al bandolero hasta una
cantina. Lo encuentra, se para
silenciosamente detrás del bandolero, apunta su revólver
a la cabeza del
bandolero, y dice:
- Usted está bajo el arresto. Dígame donde escondió
el botín o le
vuelo la tapa de los sesos.
Pero el bandolero no hablaba inglés, y el Texas Ranger
no hablaba
castellano. Afortunadamente, un abogado bilingüe estaba
en la taberna y tradujo
el mensaje del Ranger. El aterrado bandolero le contesta que
el botín estaba
enterrado bajo el árbol de roble detrás de la
cantina.
- ¿Qué dijo? -le preguntó el Ranger.
El abogado contestó:
- Dijo, 'Vete a cagar, gringo. No te atreves a dispararme'.
20-Se encuentran un topo y una serpiente
en lo más profundo de la tierra. El
topo era ciego y la serpiente nunca había podido salir
a la superficie
entonces, como ambos no sabían cómo eran, deciden
tantearse y así descubrirlo.
Entonces la serpiente empieza a tocar al topo y le dice:
- Tienes pelos, un hocico muy afinado, una nariz pequeña.
Y el topo le corta y le dice:
- Ya sé, soy un topo!
Luego el topo empieza a tantear a la serpiente y le dice:
- A ver, eres fría, te arrastras y tienes unos colmillos
muy grandes.
Entonces la serpiente le corta y le dice:
- No puede ser... ¡soy un abogado!
Era una vez un señor que fue a una tienda en un barrio
chino. Entra y ve
que están vendiendo un ratón de oro. Le entra
curiosidad y pregunta al dueño:
- ¿Y ese ratón de oro para qué es?
- Eso es de una leyenda antigua y la historia es muy larga.
Si lo compra
hay que comprar la historia aparte.
- Entonces, compro el ratón.
- ¿No quiere la historia?
- No.
Y el tipo se va con el ratón. Al rato se da cuenta de
que lo persiguen
muchos ratones. Al llegar a su casa ésta se llena de
ratones. En eso el tipo se
da cuenta que es el ratón de oro. Sale a caminar, echa
el ratón a una
alcantarilla y los ratones se meten ahí y se ahogan.
El tipo va otra vez a la
tienda y el dueño le dice:
- ¿Vino por la historia?
- No. Vine a ver si tenía un abogado de oro.