10-Dos abogados
se citan para comer. Uno se atrasa:
- ¿Qué te pasó?
- No me hables, pisé un biberón y se me pincho
un neumático.
- ¿No viste el biberón en la carretera?
- NO, el maldito bebé lo llevaba debajo de su mantita.
11-En un juicio, dice el fiscal:
- Miren al acusado, su mirada turbia, su frente estrecha, sus
ojos
hundidos, su apariencia siniestra...
- ¡Pero bueno, ¿me van a juzgar por ladrón
o por feo?!
12-Un abogado se compra un BMW nuevecito y sale a mostrárselo
a los otros
abogados en el tribunal. Llega y estaciona sobre la derecha,
abre la puerta
para salir y en ese momento pasa un camión y le arranca
la puerta. El abogado
se baja y empieza a putear y maldecir como un loco. Agarra su
teléfono celular
y llama a la policía, que llega muy pronto. Comienza
otra vez con las puteadas:
- ¡Mi coche recién sacado del concesionario!, ¡éste
animal bestia!,
hijo de puta, me arranca la puerta!
Sigue así hasta que el policía le dice:
- Pero señor, ¿cómo puede ser Ud. tan materialista?,
¿no se ha dado
cuenta que el camión, cuando se llevo la puerta, también
le arrancó el brazo
desde el codo?
El abogado se mira el muñón atónito y dice:
- ¡Mierda! ¡¿Dónde está mi
Rolex?!.
Un abogado se encuentra a un colega muy triste por la calle
y le pregunta:
- ¿Por qué estás tan triste?
- Es que acabo de ver a una prostituta, en la calle, se veía
tan
pobre, hubieras visto su atuendo, no completaba una prenda,
su vestido rasgado,
mugroso, no tenia zapatos, estaba despeinada, se le veía
con mucha hambre,
podías ver la pobreza en sus ojos.
- ¿Y qué hiciste? -le pregunta el colega.
- Pues, no aguanté el llanto mientras me la cogía.
13-El perro de un abogado, corriendo
sin correa entra en una carnicería y se
roba un gran pedazo de carne. El carnicero siguió al
perro hasta la oficina del
abogado y le pregunta a éste:
- Si un perro entra corriendo sin correa a mi carnicería
y se roba un
pedazo de carne, ¿tengo el derecho de exigir al dueño
del perro que me pague la
carne que el perro robó?
El abogado contesta:
- Absolutamente.
- Entonces me debe usted 9 pesos. Su perro me robó un
pedazo de carne
hace unos momentos.
El abogado sin decir ni una palabra, escribe y entrega al carnicero
un
cheque amparando los 9 pesos.
Dos días después, el carnicero abre el correo
de su casa y encuentra un
sobre del abogado. Al abrirlo se da cuenta de que es una factura
por $50 por
concepto de honorarios por la consulta.